Audición radial INTEGRACION ARMENIA
Director Dr. Oscar Lomlomdjian
Reflexión escrita y leída por Rupén Berberian (Raymond)
Sábado 14 de Mayo 2011
De 13 a 14 horas
AM 680 Radio Magna
e.mail: interarmenia@hotmail.com
***
GOLONDRINAS DE ALAS DORADAS
Entiendo que una, dos o más golondrinas no hacen verano. También entiendo, gracias a mi obstinado escepticismo que detrás de toda dádiva aperece una factura. Que el nieto de uno de los héroes legendarios de Turquía esté tratando de congraciarse con los armenios de la diáspora reconociendo abiertamente el genocidio perpetrado por su abuelo y demás criminales, en verdad me da pena, mucha pena, porque me imagino que ese turco debe llevar en la conciencia una cruz, en vez de la tradicional media luna. También me llega la expresión de solidaridad hacia nosotros de unos cuantos intelectuales turcos que se han puesto de acuerdo en simular acompañarnos en el sentimiento. Lo entiendo y me parece bien, hasta normal, de que ocurran a ciertos turcos expresiones similares luego de casi cien años de la desaparición de más de un millón y medio de armenios de sus tierras ancestrales. Las catástrofes generalmente se miden sobre la calma, luego de que la tormenta haya desaparecido. Y la nuestra es tan inconmensurable que se va generándose día tras día.
Entiendo también que nada es gratis y que detrás de todos esos parámetros existe un gato encerrado. Pienso y que me perdonen aquellos que no coinciden con mis enfoques, que todas esas manifestaciones y exposiciones no son sino fruto de la inteligencia turca a fin de evaluar el grado de percepción de los armenios por descubrir la quinta pata al gato.
Entiendo también la emoción que les produce a ciertos hermanos míos empecinados en hallar el tesoro del pirata y la gruta de Alí Babá con tales acercamientos y de qué manera se arrojan a la pileta sin importarles que esté con agua. Ahora bien… Mi pregunta es: esos hermanos míos ¿Se arrojan en serio a la pileta o simulan hacerlo…?
Yo a los turcos los entiendo porque sé cómo piensan y no hago más que resaltar sus defectos que son muchos sin duda alguna. ¿Qué pasaría si me ocurriera obrar al revés, buscando en ellos el eslabón perdido, pasando por alto el haber masacrado a mis familiares de Diarbekir? Es muy posible que encontrara a mí mismo reflejado en ellos.
En verdad dudo, si debiera festejar y aplaudir la generosidad de mis hermanos por recibir y acoger a esas ovejas negras surgidas de la Nación Turca, como… poner en consideración aquello de “Todos Somos Armenios” recordando a Hrant Dink el periodista turco de origen armenio ultimado por el fanatismo turco, mientras en las cárceles existen numerosos (Hrant Dink) cumpliendo sentencias por haber mencionado la palabra prohibida. Y… aunque en el interior del país las pancartas y las expresiones sean otras, muy distintas…
“Dejen que los niños vengan a mí” Dijo Jesús. Y yo diría: dejen que esos emisarios turcos vengan a nosotros. Tal vez por ese lado podamos romper las cadenas de la incomprensión y del odio, y abramos un sendero común hacia las puertas de la eternidad.
El Estado turco nos está, a mi entender, lanzándonos ilusiones para escoger; pues bienvenidas sean. No obstante no debemos olvidar quienes son ellos y qué es lo que pretenden. Deberíamos estar alertas y obrar con el cerebro no con la pasión del corazón. Si es que intentamos avanzar sobre un espejismo, hagámoslo paso a paso y con mucha cautela de no pisar las minas sembradas ex profeso en el camino. Lo superficial nos parece acogedor, evidentemente. Para pescar, se lanza una lombriz colgada de un anzuelo. Depende de nosotros no engolosinarnos y detectar el anzuelo que nos está arrojando disimuladamente el Estado turco a través de sus emisarios.
Jesús dijo: ¡Guardaos de los falsos profetas que vienen a nosotros con vestido de ovejas, mas de dentro son lobos rapaces!
¡To be or not to be…! Por las dudas conviene no alzar demasiado vuelo; la caída podría ser dolorosa.
Cordialmente
Rupén Berberian (Raymond)
Raymond_berberian@yahoo.com
www.arteraymond.com.ar
Nos interesa su opinión… Gracias
FM Ciudad- 99.1 Domingos 11 a 13 horas www.991fmciudad.com.ar
GRUNK- Audición Armenia de Mar del Plata
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Mostrando entradas con la etiqueta Negacionismo Turco. Mostrar todas las entradas
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sábado, 4 de junio de 2011
jueves, 21 de abril de 2011
Enérgica condena a Turquía por su desprecio a una decisión de la Justicia argentina
La Comunidad Armenia de la Argentina condena enérgicamente las declaraciones de los representantes del Ministerio de Relaciones Exteriores de Turquía, sobre la reciente sentencia del Juez Federal Norberto Oyarbide acerca del genocidio contra los armenios cometido entre los años 1915 y 1923. En reiteradas oportunidades desde sectores del Poder Ejecutivo de la República de Turquía se realizan declaraciones agraviantes sobre las acciones de las instituciones democráticas argentinas.
Desde hace años, las Cámaras de Diputados y de Senadores de la Nación, han proclamado cada 24 de Abril su solidaridad hacia las víctimas y los descendientes del genocidio sufrido por el pueblo armenio; y ante cada una de estas expresiones, los distintos gobiernos turcos de turno han descalificado a los cuerpos colegiados nacionales.
Con respecto a la Ley Nacional 26.199 promulgada en el año 2007, que declara al 24 de Abril de todos los años como “Día de Acción por la Tolerancia y el Respeto entre los Pueblos”, en conmemoración del genocidio sufrido por el pueblo armenio, desde la República de Turquía hubo fuertes amenazas de ruptura de las relaciones diplomáticas con la República Argentina.
En el año 2010, tras una lamentable maniobra del Embajador turco en la Argentina, quien intento mediante engaños emplazar el busto del Genocida Mustafá Kemal, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, ante las protestas de la ciudadanía y en particular de la Comunidad Armenia, resolvió rechazar dicho proyecto días antes del acto previsto. La reacción por parte de Turquía, fue el desplante del primer ministro Recep Tayyip Erdogan quien canceló su visita a la Argentina.
Recientemente, tras una sentencia ejemplar del Juzgado Federal a cargo del Dr. Norberto Oyarbide, donde se expresa que “El Estado turco ha cometido el delito de genocidio contra el Pueblo Armenio, en el período comprendido entre los años 1915 y 1923”, en el que fueron asesinadas un millón y medio de personas mediante una “estructurada planificación exterminadora", vuelven a escucharse voces desde Turquía como la del canciller Ahmet Davutoglu, agraviantes para la sociedad y la comunidad Armenia de la Argentina.
Como ciudadanos argentinos y descendientes de armenios y representantes de las instituciones de la comunidad manifestamos: Que el Estado turco carece de la moral necesaria para hacer cualquier juicio de valor sobre las decisiones del Estado argentino y de sus instituciones, ya que desde hace 96 años niega sistemáticamente el asesinato de más de 1.500.000 de personas y la usurpación de sus tierras.
Existe en Turquía una enorme deuda interna en materia de Derechos Humanos y un desprecio xenófobo contra las minorías. Ankara, antes que descalificar a la Argentina, debería tomar ejemplo de un Estado que ha tenido la valentía de asumir la decisión política de revisar su historia, y de juzgar y castigar a quienes cometieron crímenes de lesa humanidad. Sin dudas la construcción de una sociedad más justa y democrática sólo es posible afrontando la verdad.
El juicio por el derecho a la verdad sustanciado en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 5, a cargo del Doctor Norberto M. Oyarbide, lejos de ser impulsado por “miembros ultra nacionalistas de la diáspora armenia que explotan el sistema judicial de los países donde son poderosos”, según una muletilla habitualmente utilizada por el Canciller Davutoglu, es la expresión de la lucha de una comunidad unida contra la impunidad y la mentira. Estamos firmemente convencidos que una relación normal entre ambos pueblos sólo puede sostenerse a través de un diálogo cimentado en la verdad y la justicia.
Consejo Nacional Armenio de Sudamérica
Oficina Central: Armenia 1366
C1414 DKD Buenos Aires -República Argentina-
TELFAX (5411) 4775-7595 / 7494 Interno 15
EMAIL: consejonacionalarmenio@cna.org.ar cna@cna.org.ar
www.cna.org.ar
Desde hace años, las Cámaras de Diputados y de Senadores de la Nación, han proclamado cada 24 de Abril su solidaridad hacia las víctimas y los descendientes del genocidio sufrido por el pueblo armenio; y ante cada una de estas expresiones, los distintos gobiernos turcos de turno han descalificado a los cuerpos colegiados nacionales.
Con respecto a la Ley Nacional 26.199 promulgada en el año 2007, que declara al 24 de Abril de todos los años como “Día de Acción por la Tolerancia y el Respeto entre los Pueblos”, en conmemoración del genocidio sufrido por el pueblo armenio, desde la República de Turquía hubo fuertes amenazas de ruptura de las relaciones diplomáticas con la República Argentina.
En el año 2010, tras una lamentable maniobra del Embajador turco en la Argentina, quien intento mediante engaños emplazar el busto del Genocida Mustafá Kemal, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, ante las protestas de la ciudadanía y en particular de la Comunidad Armenia, resolvió rechazar dicho proyecto días antes del acto previsto. La reacción por parte de Turquía, fue el desplante del primer ministro Recep Tayyip Erdogan quien canceló su visita a la Argentina.
Recientemente, tras una sentencia ejemplar del Juzgado Federal a cargo del Dr. Norberto Oyarbide, donde se expresa que “El Estado turco ha cometido el delito de genocidio contra el Pueblo Armenio, en el período comprendido entre los años 1915 y 1923”, en el que fueron asesinadas un millón y medio de personas mediante una “estructurada planificación exterminadora", vuelven a escucharse voces desde Turquía como la del canciller Ahmet Davutoglu, agraviantes para la sociedad y la comunidad Armenia de la Argentina.
Como ciudadanos argentinos y descendientes de armenios y representantes de las instituciones de la comunidad manifestamos: Que el Estado turco carece de la moral necesaria para hacer cualquier juicio de valor sobre las decisiones del Estado argentino y de sus instituciones, ya que desde hace 96 años niega sistemáticamente el asesinato de más de 1.500.000 de personas y la usurpación de sus tierras.
Existe en Turquía una enorme deuda interna en materia de Derechos Humanos y un desprecio xenófobo contra las minorías. Ankara, antes que descalificar a la Argentina, debería tomar ejemplo de un Estado que ha tenido la valentía de asumir la decisión política de revisar su historia, y de juzgar y castigar a quienes cometieron crímenes de lesa humanidad. Sin dudas la construcción de una sociedad más justa y democrática sólo es posible afrontando la verdad.
El juicio por el derecho a la verdad sustanciado en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 5, a cargo del Doctor Norberto M. Oyarbide, lejos de ser impulsado por “miembros ultra nacionalistas de la diáspora armenia que explotan el sistema judicial de los países donde son poderosos”, según una muletilla habitualmente utilizada por el Canciller Davutoglu, es la expresión de la lucha de una comunidad unida contra la impunidad y la mentira. Estamos firmemente convencidos que una relación normal entre ambos pueblos sólo puede sostenerse a través de un diálogo cimentado en la verdad y la justicia.
Consejo Nacional Armenio de Sudamérica
Oficina Central: Armenia 1366
C1414 DKD Buenos Aires -República Argentina-
TELFAX (5411) 4775-7595 / 7494 Interno 15
EMAIL: consejonacionalarmenio@cna.org.ar cna@cna.org.ar
www.cna.org.ar
sábado, 19 de febrero de 2011
Turks and Germans: Partners in Crime and Allies in Court
By Harut Sassounian
Publisher, The California Courier
Last month, when German life insurance companies requested a rehearing from a Federal Court of Appeals, contesting its decision in favor of Armenian claimants, the Republic of Turkey filed an "amicus curiae" (friend of the court) petition in support of the German defendants.
This was an intriguing development. The heirs of now deceased Armenian policyholders were suing German insurance companies; and Turkey -- not a party to the lawsuit -- was shamelessly siding with the delinquent firms. No one was demanding payment from the Turkish government! Why would Turkey, a foreign country, interfere in a U.S. lawsuit against German companies?
The Turkish petition is a 15-page-long propaganda piece that denies the facts of the Armenian Genocide. It describes the United States and Turkey as working "shoulder-to-shoulder," adding that 120,000 Turks reside in the United States, and that 700,000 Americans visit Turkey every year. The Turkish brief does not explain, however, how any of these assertions have any relevance to the failure of German insurance companies to compensate the heirs of Armenian policyholders.
The Turkish petition attacks the California law extending the statute of limitations on Armenian claims against insurance companies by heirs of genocide victims. It alleges that the California statute "offends Turkey’s sovereignty by legislating Turkish history and by declaring Turkey and its predecessor state guilty of the crime of genocide." The petition goes on to state: "Turkey resents having any U.S. legislature or other official formulate its own definition of genocide specifically to declare that Turkey or its predecessor state is guilty of this crime." Ironically, the Turkish government never expressed any resentment or complaint when 42 U.S. states and many American cities were recognizing the Armenian Genocide in recent decades. Ankara justified its inaction by claiming that its counterpart is the federal government, not individual states or cities.
The Turkish petition lamely claims that foreign states can not "monitor and react to the individual actions of fifty state legislatures and governors. Rather, Turkey’s interlocutor with the fifty United States is the U.S. federal government." It then quotes from Turkish Ambassador Nabi Sensoy’s letter to the Court of Appeals on December 4, 2008, stating that "Turkey has not as such protested state proclamations on this historic controversy because it conducts it (sic) foreign affairs directly with the U.S. Federal Government, primarily the Executive Branch. We do not have similar relations with the states."
The petition falsely refers to the Genocide as "mutual suffering of Ottoman Armenians and Turks" and "wartime misery." It flippantly dismisses Pres. Reagan’s 1981 Proclamation acknowledging the Armenian Genocide, and omits any reference to the two Congressional resolutions of 1975 and 1984 recognizing the Genocide. Instead, the Turkish government proudly proclaims that no new resolutions were adopted on this subject during the Obama administration!
The Turkish government drops a bombshell by revealing in its petition that Prime Minister Erdogan had written to Pres. Obama on December 19, 2010, complaining about the Federal Appeals Court’s decision that "the position of the US administration is not against the recognition of ‘genocide’ at the state or federal level." This is yet another blatant attempt by a foreign leader to intervene in U.S. court proceedings. Interestingly, the petition discloses only a portion of Erdogan’s letter to Obama, claiming that "the balance of this letter constitutes a confidential diplomatic communication."
The appeals court should either reject the Turkish petition as unwarranted interference by a foreign power in American judicial proceedings or demand the release of the full text of Erdogan’s letter to verify the accuracy of the quoted portion and to confirm if it includes any other reference to the lawsuit. The Turkish government cannot hide behind "diplomatic confidentiality," as it has waived the claim of "privileged communication" by selectively disclosing portions of the letter.
In their petition, Turkish officials make the misleading suggestion that the Armenia-Turkey Protocols, signed over a year ago, "will seek to overcome all hurdles in their present relations, and jointly consider the historic controversy." The authors of the disingenuous Turkish petition cleverly conceal from federal judges the fact that they have not ratified the Protocols and have no intention to do so. Ankara is attempting to exploit the now defunct Protocols to quash a legitimate lawsuit against German insurance companies.
The Turkish government has attached two letters to its petition, one signed by its Ambassador to the U.S., and the other by the Chairman of the Turkish Parliament's Foreign Affairs Committee. The Federal Appeals Court should promptly disregard both letters, along with the petition, as propaganda materials lacking any legal merit or standing.
Publisher, The California Courier
Last month, when German life insurance companies requested a rehearing from a Federal Court of Appeals, contesting its decision in favor of Armenian claimants, the Republic of Turkey filed an "amicus curiae" (friend of the court) petition in support of the German defendants.
This was an intriguing development. The heirs of now deceased Armenian policyholders were suing German insurance companies; and Turkey -- not a party to the lawsuit -- was shamelessly siding with the delinquent firms. No one was demanding payment from the Turkish government! Why would Turkey, a foreign country, interfere in a U.S. lawsuit against German companies?
The Turkish petition is a 15-page-long propaganda piece that denies the facts of the Armenian Genocide. It describes the United States and Turkey as working "shoulder-to-shoulder," adding that 120,000 Turks reside in the United States, and that 700,000 Americans visit Turkey every year. The Turkish brief does not explain, however, how any of these assertions have any relevance to the failure of German insurance companies to compensate the heirs of Armenian policyholders.
The Turkish petition attacks the California law extending the statute of limitations on Armenian claims against insurance companies by heirs of genocide victims. It alleges that the California statute "offends Turkey’s sovereignty by legislating Turkish history and by declaring Turkey and its predecessor state guilty of the crime of genocide." The petition goes on to state: "Turkey resents having any U.S. legislature or other official formulate its own definition of genocide specifically to declare that Turkey or its predecessor state is guilty of this crime." Ironically, the Turkish government never expressed any resentment or complaint when 42 U.S. states and many American cities were recognizing the Armenian Genocide in recent decades. Ankara justified its inaction by claiming that its counterpart is the federal government, not individual states or cities.
The Turkish petition lamely claims that foreign states can not "monitor and react to the individual actions of fifty state legislatures and governors. Rather, Turkey’s interlocutor with the fifty United States is the U.S. federal government." It then quotes from Turkish Ambassador Nabi Sensoy’s letter to the Court of Appeals on December 4, 2008, stating that "Turkey has not as such protested state proclamations on this historic controversy because it conducts it (sic) foreign affairs directly with the U.S. Federal Government, primarily the Executive Branch. We do not have similar relations with the states."
The petition falsely refers to the Genocide as "mutual suffering of Ottoman Armenians and Turks" and "wartime misery." It flippantly dismisses Pres. Reagan’s 1981 Proclamation acknowledging the Armenian Genocide, and omits any reference to the two Congressional resolutions of 1975 and 1984 recognizing the Genocide. Instead, the Turkish government proudly proclaims that no new resolutions were adopted on this subject during the Obama administration!
The Turkish government drops a bombshell by revealing in its petition that Prime Minister Erdogan had written to Pres. Obama on December 19, 2010, complaining about the Federal Appeals Court’s decision that "the position of the US administration is not against the recognition of ‘genocide’ at the state or federal level." This is yet another blatant attempt by a foreign leader to intervene in U.S. court proceedings. Interestingly, the petition discloses only a portion of Erdogan’s letter to Obama, claiming that "the balance of this letter constitutes a confidential diplomatic communication."
The appeals court should either reject the Turkish petition as unwarranted interference by a foreign power in American judicial proceedings or demand the release of the full text of Erdogan’s letter to verify the accuracy of the quoted portion and to confirm if it includes any other reference to the lawsuit. The Turkish government cannot hide behind "diplomatic confidentiality," as it has waived the claim of "privileged communication" by selectively disclosing portions of the letter.
In their petition, Turkish officials make the misleading suggestion that the Armenia-Turkey Protocols, signed over a year ago, "will seek to overcome all hurdles in their present relations, and jointly consider the historic controversy." The authors of the disingenuous Turkish petition cleverly conceal from federal judges the fact that they have not ratified the Protocols and have no intention to do so. Ankara is attempting to exploit the now defunct Protocols to quash a legitimate lawsuit against German insurance companies.
The Turkish government has attached two letters to its petition, one signed by its Ambassador to the U.S., and the other by the Chairman of the Turkish Parliament's Foreign Affairs Committee. The Federal Appeals Court should promptly disregard both letters, along with the petition, as propaganda materials lacking any legal merit or standing.
Turks and Germans: Partners in Crime and Allies in Court
By Harut Sassounian
Publisher, The California Courier
Last month, when German life insurance companies requested a rehearing from a Federal Court of Appeals, contesting its decision in favor of Armenian claimants, the Republic of Turkey filed an "amicus curiae" (friend of the court) petition in support of the German defendants.
This was an intriguing development. The heirs of now deceased Armenian policyholders were suing German insurance companies; and Turkey -- not a party to the lawsuit -- was shamelessly siding with the delinquent firms. No one was demanding payment from the Turkish government! Why would Turkey, a foreign country, interfere in a U.S. lawsuit against German companies?
The Turkish petition is a 15-page-long propaganda piece that denies the facts of the Armenian Genocide. It describes the United States and Turkey as working "shoulder-to-shoulder," adding that 120,000 Turks reside in the United States, and that 700,000 Americans visit Turkey every year. The Turkish brief does not explain, however, how any of these assertions have any relevance to the failure of German insurance companies to compensate the heirs of Armenian policyholders.
The Turkish petition attacks the California law extending the statute of limitations on Armenian claims against insurance companies by heirs of genocide victims. It alleges that the California statute "offends Turkey’s sovereignty by legislating Turkish history and by declaring Turkey and its predecessor state guilty of the crime of genocide." The petition goes on to state: "Turkey resents having any U.S. legislature or other official formulate its own definition of genocide specifically to declare that Turkey or its predecessor state is guilty of this crime." Ironically, the Turkish government never expressed any resentment or complaint when 42 U.S. states and many American cities were recognizing the Armenian Genocide in recent decades. Ankara justified its inaction by claiming that its counterpart is the federal government, not individual states or cities.
The Turkish petition lamely claims that foreign states can not "monitor and react to the individual actions of fifty state legislatures and governors. Rather, Turkey’s interlocutor with the fifty United States is the U.S. federal government." It then quotes from Turkish Ambassador Nabi Sensoy’s letter to the Court of Appeals on December 4, 2008, stating that "Turkey has not as such protested state proclamations on this historic controversy because it conducts it (sic) foreign affairs directly with the U.S. Federal Government, primarily the Executive Branch. We do not have similar relations with the states."
The petition falsely refers to the Genocide as "mutual suffering of Ottoman Armenians and Turks" and "wartime misery." It flippantly dismisses Pres. Reagan’s 1981 Proclamation acknowledging the Armenian Genocide, and omits any reference to the two Congressional resolutions of 1975 and 1984 recognizing the Genocide. Instead, the Turkish government proudly proclaims that no new resolutions were adopted on this subject during the Obama administration!
The Turkish government drops a bombshell by revealing in its petition that Prime Minister Erdogan had written to Pres. Obama on December 19, 2010, complaining about the Federal Appeals Court’s decision that "the position of the US administration is not against the recognition of ‘genocide’ at the state or federal level." This is yet another blatant attempt by a foreign leader to intervene in U.S. court proceedings. Interestingly, the petition discloses only a portion of Erdogan’s letter to Obama, claiming that "the balance of this letter constitutes a confidential diplomatic communication."
The appeals court should either reject the Turkish petition as unwarranted interference by a foreign power in American judicial proceedings or demand the release of the full text of Erdogan’s letter to verify the accuracy of the quoted portion and to confirm if it includes any other reference to the lawsuit. The Turkish government cannot hide behind "diplomatic confidentiality," as it has waived the claim of "privileged communication" by selectively disclosing portions of the letter.
In their petition, Turkish officials make the misleading suggestion that the Armenia-Turkey Protocols, signed over a year ago, "will seek to overcome all hurdles in their present relations, and jointly consider the historic controversy." The authors of the disingenuous Turkish petition cleverly conceal from federal judges the fact that they have not ratified the Protocols and have no intention to do so. Ankara is attempting to exploit the now defunct Protocols to quash a legitimate lawsuit against German insurance companies.
The Turkish government has attached two letters to its petition, one signed by its Ambassador to the U.S., and the other by the Chairman of the Turkish Parliament's Foreign Affairs Committee. The Federal Appeals Court should promptly disregard both letters, along with the petition, as propaganda materials lacking any legal merit or standing.
Publisher, The California Courier
Last month, when German life insurance companies requested a rehearing from a Federal Court of Appeals, contesting its decision in favor of Armenian claimants, the Republic of Turkey filed an "amicus curiae" (friend of the court) petition in support of the German defendants.
This was an intriguing development. The heirs of now deceased Armenian policyholders were suing German insurance companies; and Turkey -- not a party to the lawsuit -- was shamelessly siding with the delinquent firms. No one was demanding payment from the Turkish government! Why would Turkey, a foreign country, interfere in a U.S. lawsuit against German companies?
The Turkish petition is a 15-page-long propaganda piece that denies the facts of the Armenian Genocide. It describes the United States and Turkey as working "shoulder-to-shoulder," adding that 120,000 Turks reside in the United States, and that 700,000 Americans visit Turkey every year. The Turkish brief does not explain, however, how any of these assertions have any relevance to the failure of German insurance companies to compensate the heirs of Armenian policyholders.
The Turkish petition attacks the California law extending the statute of limitations on Armenian claims against insurance companies by heirs of genocide victims. It alleges that the California statute "offends Turkey’s sovereignty by legislating Turkish history and by declaring Turkey and its predecessor state guilty of the crime of genocide." The petition goes on to state: "Turkey resents having any U.S. legislature or other official formulate its own definition of genocide specifically to declare that Turkey or its predecessor state is guilty of this crime." Ironically, the Turkish government never expressed any resentment or complaint when 42 U.S. states and many American cities were recognizing the Armenian Genocide in recent decades. Ankara justified its inaction by claiming that its counterpart is the federal government, not individual states or cities.
The Turkish petition lamely claims that foreign states can not "monitor and react to the individual actions of fifty state legislatures and governors. Rather, Turkey’s interlocutor with the fifty United States is the U.S. federal government." It then quotes from Turkish Ambassador Nabi Sensoy’s letter to the Court of Appeals on December 4, 2008, stating that "Turkey has not as such protested state proclamations on this historic controversy because it conducts it (sic) foreign affairs directly with the U.S. Federal Government, primarily the Executive Branch. We do not have similar relations with the states."
The petition falsely refers to the Genocide as "mutual suffering of Ottoman Armenians and Turks" and "wartime misery." It flippantly dismisses Pres. Reagan’s 1981 Proclamation acknowledging the Armenian Genocide, and omits any reference to the two Congressional resolutions of 1975 and 1984 recognizing the Genocide. Instead, the Turkish government proudly proclaims that no new resolutions were adopted on this subject during the Obama administration!
The Turkish government drops a bombshell by revealing in its petition that Prime Minister Erdogan had written to Pres. Obama on December 19, 2010, complaining about the Federal Appeals Court’s decision that "the position of the US administration is not against the recognition of ‘genocide’ at the state or federal level." This is yet another blatant attempt by a foreign leader to intervene in U.S. court proceedings. Interestingly, the petition discloses only a portion of Erdogan’s letter to Obama, claiming that "the balance of this letter constitutes a confidential diplomatic communication."
The appeals court should either reject the Turkish petition as unwarranted interference by a foreign power in American judicial proceedings or demand the release of the full text of Erdogan’s letter to verify the accuracy of the quoted portion and to confirm if it includes any other reference to the lawsuit. The Turkish government cannot hide behind "diplomatic confidentiality," as it has waived the claim of "privileged communication" by selectively disclosing portions of the letter.
In their petition, Turkish officials make the misleading suggestion that the Armenia-Turkey Protocols, signed over a year ago, "will seek to overcome all hurdles in their present relations, and jointly consider the historic controversy." The authors of the disingenuous Turkish petition cleverly conceal from federal judges the fact that they have not ratified the Protocols and have no intention to do so. Ankara is attempting to exploit the now defunct Protocols to quash a legitimate lawsuit against German insurance companies.
The Turkish government has attached two letters to its petition, one signed by its Ambassador to the U.S., and the other by the Chairman of the Turkish Parliament's Foreign Affairs Committee. The Federal Appeals Court should promptly disregard both letters, along with the petition, as propaganda materials lacking any legal merit or standing.
domingo, 19 de diciembre de 2010
Contra el Estado de negacion
Página 12 RADAR
Domingo, 19 de diciembre de 2010
ENTREVISTAS > TANER AKçAM, EL ESPECIALISTA EN EL GENOCIDIO ARMENIO, DE VISITA EN BUENOS AIRES
Contra el Estado de negacion
Fue militante de izquierda en una Turquía donde su padre era sindicalista docente, en las calles se marchaba contra el Imperialismo y la guerra de Vietnam y la juventud se organizaba en pos de reformas revolucionarias. Hasta que cayó preso y el fiscal pidió 700 años. A los tres se escapó cavando un pozo y huyó a Alemania, donde su vida cambió para siempre: se volvió investigador y dio con una pista que unía los juicios de Nuremberg con los juicios de 1919-1922 realizados en Estambul, y se convirtió en el principal referente del silenciado genocidio armenio. Exiliado, recién en 1999 pudo volver a su país. De paso por Buenos Aires para presentar su último libro, Un acto vergonzoso. El genocidio armenio y la cuestión de la responsabilidad turca (Colihue), Radar habló con el sociólogo e historiador Taner Akçam sobre su vida, su investigación y el titánico trabajo de luchar contra un Estado turco que se empecina en negar uno de los mayores genocidios de la era moderna.
Por Martín Granovsky
Nacido en Turquía en 1953, Taner Akçam estuvo preso por su actividad como dirigente universitario de izquierda. Logró fugarse, y cuando emprendió una nueva carrera académica descubrió el genocidio armenio cometido por los turcos desde 1915 con más de un millón de víctimas. Akçam no vive más en Turquía, aunque desde 1999 está autorizado a visitar su país natal.
–Hoy me defino como un outsider –dice Akçam al hablar de Un acto vergonzoso, su trabajo editado por Colihue con el auspicio de la Fundación Luisa Hairabedian–. Un maverick, en inglés. Pero eso no significa que las cosas no me importen. Al contrario. Vivo intensamente la vida y lo que ocurre con la política y las garantías individuales.
Con la carga de cada cosa.
–Con la carga, con los cambios, con las novedades, con lo malo, con lo bueno... Yo en los años ‘60 era un dirigente estudiantil. Por supuesto que en 1968 fui un admirador del Mayo Francés y de las protestas en los Estados Unidos. Sé poco de la Argentina, de Uruguay y de Chile, pero lo suficiente para conocer que aquí, en esta región del mundo, los estudiantes tenían sus propias realidades y también miraban hacia París o hacia Berkeley. Sus realidades eran las de América latina. Las nuestras, las propias de Turquía. Y muchos estudiantes del mundo estaban envueltos en aquel clima de rebeldía, que en algunos países se combinaba con la lucha contra regímenes militares. Era el caso de ustedes, ¿no?
Sí. En 1968 gobernaba el general Juan Carlos Onganía, que había asumido en 1966, y esa dictadura terminaría el 25 de mayo de 1973.
–Al mismo tiempo, le cuento que crecí en una familia muy politizada. Mi padre era dirigente sindical. Se desempeñaba como secretario general del sindicato docente. Eso fue muy importante en mi socialización. Pertenecía a una familia de izquierda, y yo mismo terminé siendo un dirigente de la izquierda en la universidad. Era un marxista con formación incluida. Pero además tenga en cuenta que la tradición de izquierda se combinaba con una ideología secularista, laica, que venía de Mustafá Kemal Ataturk. Comprender el Islam, por ejemplo, era un problema para gente como mi padre. Y le diría, en general, que era un problema comprender la religión. La religión era vista apenas como una forma de fidelización de las masas, y a eso se oponía, entre los progresistas, una visión occidentalista. Recuerdo cuando mi hermano mayor fue a prisión. Un impacto para mí.
¿Por qué fue preso y por qué le impactó?
–¿Qué podía hacer en esa época? Participar en manifestaciones contra la guerra de Vietnam. Directo a la prisión. Una semana. Lo fui a visitar al cuartel de la policía donde estaba detenido. Yo tendría unos 14 o 15 años y fue un shock. Después, en uno de los golpes militares de esa época, que fue inestable en Turquía, mi padre también fue preso.
No por Vietnam.
–No, en su caso tenía un motivo propio: lo arrestaron por su actividad sindical. O sea que, ya ve: guerra de Vietnam, movimientos estudiantiles, rebeldía, un padre gremialista y docente... En 1973, Turquía vivió un período de mayor democracia y el movimiento estudiantil emergió otra vez. Algunos de los líderes tenían prestigio y habían sufrido mucho. Hubo casos de tortura y eso también fue otro impacto fuerte en mi vida. Así me convertí en líder del movimiento estudiantil de Ankara. Queríamos una educación más democrática con representación de los estudiantes.
En la Argentina, las dictaduras no respetaron la conquista, pero eso se logró con la Reforma Universitaria de 1918.
–Nosotros queríamos lo mismo. Era un plano doble, por supuesto. Buscábamos una educación más democrática y pensábamos que la democratización en general sería un primer escalón para llegar al socialismo. Fui director de Juventud Revolucionaria, una publicación que comenzamos a sacar. Y entonces empecé a transitar por experiencias nuevas, porque publicar ciertas cosas era peligroso en cualquier situación. Considere, por ejemplo, que, a comienzos de los años ‘70, Turquía copió una ley que había implantado Benito Mussolini en Italia. Prohibía hasta la sola mención de la existencia de la lucha de clases e incluso de la existencia de clases sociales.
Esas cosas raras no existían en Turquía.
–No. Querían convencer a la población de que se trataba de un país absolutamente homogéneo donde los ciudadanos eran perfectamente iguales. Y la propaganda comunista, o lo que fuese considerado propaganda comunista, como pensar diferente, se penaba con diez años de prisión. Todo era delito. Hablar de dominación era un crimen. Decir la palabra kurdo era un crimen.
¿Y cómo se nombraba un kurdo?
–Un turco de la zona montañosa. Más allá de ahí, castigo severo. Por supuesto, terminé arrestado. Fue en 1976. El fiscal sumó acusaciones y pidió 700 años de prisión.
Veo que no los cumplió.
–No. Me quitaron la libertad y me arruinaron la carrera que estudiaba en aquel momento. Yo quería un Master en Economía para seguir un posgrado en la London School of Economics. Era mi sueño. Por suerte el arresto fue tan arbitrario que el mío se convirtió en un caso famoso, a tal punto que Amnistía Internacional lo tomó como un emblema. Para ellos yo era prisionero de conciencia y así me empezaron a presentar ante el mundo en sus denuncias.
¿Amnistía Internacional logró liberarlo?
–No llegaron. A pesar de los 700 años que pidió el fiscal, me condenaron a ocho años, nueve meses y 20 días en la cárcel. Se lo digo así, con exactitud. Pero estuve tres años preso. Tal vez usted lo haya escuchado de presos políticos en la Argentina, pero quiero decirle que la cárcel fue mi segunda universidad. Era lo que pensaban entonces los dirigentes de izquierda. Si eras marxista, eras bueno. Si además te tocaba la cárcel, eras doblemente bueno. Estaba con otros estudiantes, con otros dirigentes políticos. Hablábamos mucho. Y un día, hablando, unos decidimos escaparnos.
¿Cómo se escaparon?
–Cavamos un pozo durante dos meses, con muchísimo cuidado de no hacer ruido ni dejar rastros de tierra, y al fin salimos del otro lado. Me habían conseguido un pasaporte falsificado. Logré cruzar Turquía, salir del país y llegar a Alemania. Me arrestaron. Tenía miedo de que me deportaran, porque sabía que la pena en una prisión turca sería aún mayor que antes, hasta que después de dos meses y medio en Munich me anunciaron que había llegado a verme un abogado. Otro prisionero me recomendó que en ese momento revelara mi verdadera identidad. Se la dije al abogado. Sonrió y me dijo: “Ya sé, Taner, pero quería comprobarlo. Tu papá está ahí afuera”. Claro, otra vez había contactado a Amnistía Internacional, que volvió a tomar mi caso. Todavía sigo en contacto con la gente de AI que conocí en esa época. No sabe qué agradecido estoy con ellos...
Usted es turco y es experto en genocidio armenio. En su relato me habló de los kurdos y la guerra de Vietnam, y hasta de la eliminación de las clases sociales por decreto, pero el exterminio de los armenios no apareció.
–Es que ni yo tenía idea real del tema en ese momento. En Turquía no habían quedado huellas. Ni Historia. Empecé a interesarme por el tema en 1988, en Hamburgo, en un instituto de investigación social. El director era hijo de un amigo de Heinrich Himmler, el jefe de las SS de Adolf Hitler. A ese amigo, Himmler le había dado la concesión del comercio de tabaco. Bueno, su hijo, el director del instituto, heredó el dinero de su padre y decidió que el mejor destino que podía darle era financiar investigaciones sobre lo que había ocurrido en Alemania. Empecé a estudiar la teoría de la tortura, que era uno de los temas del instituto. Mi objetivo, ya no en la Economía, volvía a ser convertirme en un investigador. Me interesé mucho en la Filosofía. Tomé cursos sobre Max Weber, sobre Hegel, sobre Kant, sobre Marx. Se me ocurrió que como tema de doctorado estudiaría la historia de la tortura en Turquía. A esa altura había dejado de ser un marxista. De cualquier manera, para mí Marx es tan respetable como Aristóteles. No habría pensamiento lógico sin ellos dos.
Disculpe, estuve en Alemania por primera vez en 1988. Creo que no fue un año cualquiera. Recuerdo que en muchas ciudades había memoriales o instalaciones por los 50 años de la Noche de Cristal, cuando los nazis atacaron a los judíos de Berlín.
–Efectivamente, ése fue un disparador muy importante de muchos estudios alemanes y se generó un clima de estímulo a proyectos como el mío. Al principio, como suele suceder, mi proyecto era enorme. Estudiaría el Imperio Otomano de fines del siglo XIX y los pogroms, con masacres de 8 o 10 mil personas. Haría una macroteoría de Auschwitz, de los gulags soviéticos, de la bomba atómica de Hiroshima. Mi objeto de estudio se acotó cuando puse la lupa sobre los juicios de Nuremberg contra los nazis. Descubrí que habían tomado elementos de los juicios de 1919-1922 realizados en Estambul para juzgar la matanza de los armenios. Ahí es cuando surge la noción de crimen contra la humanidad. Se realizaron 63 juicios con 16 sentencias a la pena de muerte, algunas de ellas en ausencia de los condenados. Hubo tres ahorcados. ¿Y por qué? Por haber participado en un asesinato masivo. A esa altura había conseguido documentos.
¿Actuaron tribunales civiles?
–No, militares. Con esos documentos extendí el propósito de mi investigación. Ya no abarcaría sólo el funcionamiento de los tribunales sino el genocidio.
¿Por qué, si la historia posterior buscaba la homogeneidad en la descripción de los hechos, se produjeron esos juicios?
–Porque entre 1919 y 1922 hubo una brecha en la continuidad que venía de antes y volvería ese último año. El propio Ataturk estuvo en un momento contra la matanza, que fue calificada de “acto vergonzoso”.
¿Cuál fue la razón por la que antes y después ese genocidio fue negado?
–Porque se trataba de alimentar la idea de una victoria nacional contra el poder imperialista. En 1923 se dejó la historia en cero. Y ahí comenzó todo. Una nación recién nacida que, como todo recién nacido, no tenía nada que recordar sino toda una vida por vivir. Claro, parecía una nación creada a partir de la nada.
¿Sigue siendo así?
–Desde 2002 hay un cambio en la elite turca. Un cierto conflicto de la nueva guardia con la vieja. No sabemos todavía qué profundidad alcanzará, pero de todos modos una fisura siempre es positiva en estos casos. Tenga en cuenta que la posición estatal se ve reforzada por la intervención militar turca en Chipre, en la década de 1970.
En aquel período de brecha que usted describió, también Turquía combatió contra los griegos y resultó victoriosa.
–Es que existe, por eso, una tradición de invencibilidad que fortalece las posiciones cerradas del Estado turco y les garantiza apoyo de clase media a los militares en distintos momentos de la historia. Hoy le puedo decir algo con toda certeza: ¿sabe cuál es la característica principal del genocidio armenio? Haberlo negado con tanta persistencia. Por eso la masacre de armenios incluyó la eliminación de grupos enteros de intelectuales. Eso logró que a los armenios les llevara 50 o 60 años volver a juntar fuerzas, energía y conocimiento para reconstruir su propio pasado. Primero hay que sobrevivir, después integrarse y comer, y recién en tercer lugar se puede reflexionar.
¿Puede explicar mejor el mecanismo estatal de negación?
–En Turquía es explícito. Está en la Constitución y es atribución del Consejo Nacional de Seguridad. Hay, además, un comité especial para luchar contra la idea del genocidio. Cuando digo Constitución, Consejo y comité, digo presupuesto y burocracia. Desde 1999 voy a Turquía todos los años a visitar a mi familia y a mantener contactos académicos. Y cada vez me convenzo más, sobre la base de nuevos documentos y de nuevas reflexiones, acerca de las peculiaridades de cada genocidio del siglo XX. En el genocidio armenio, lo más saliente fue la negación. En la Shoá cometida por el nazismo, la perfección del asesinato masivo. Y en Ruanda, la velocidad de la matanza.
Domingo, 19 de diciembre de 2010
ENTREVISTAS > TANER AKçAM, EL ESPECIALISTA EN EL GENOCIDIO ARMENIO, DE VISITA EN BUENOS AIRES
Contra el Estado de negacion
Fue militante de izquierda en una Turquía donde su padre era sindicalista docente, en las calles se marchaba contra el Imperialismo y la guerra de Vietnam y la juventud se organizaba en pos de reformas revolucionarias. Hasta que cayó preso y el fiscal pidió 700 años. A los tres se escapó cavando un pozo y huyó a Alemania, donde su vida cambió para siempre: se volvió investigador y dio con una pista que unía los juicios de Nuremberg con los juicios de 1919-1922 realizados en Estambul, y se convirtió en el principal referente del silenciado genocidio armenio. Exiliado, recién en 1999 pudo volver a su país. De paso por Buenos Aires para presentar su último libro, Un acto vergonzoso. El genocidio armenio y la cuestión de la responsabilidad turca (Colihue), Radar habló con el sociólogo e historiador Taner Akçam sobre su vida, su investigación y el titánico trabajo de luchar contra un Estado turco que se empecina en negar uno de los mayores genocidios de la era moderna.
Por Martín Granovsky
Nacido en Turquía en 1953, Taner Akçam estuvo preso por su actividad como dirigente universitario de izquierda. Logró fugarse, y cuando emprendió una nueva carrera académica descubrió el genocidio armenio cometido por los turcos desde 1915 con más de un millón de víctimas. Akçam no vive más en Turquía, aunque desde 1999 está autorizado a visitar su país natal.
–Hoy me defino como un outsider –dice Akçam al hablar de Un acto vergonzoso, su trabajo editado por Colihue con el auspicio de la Fundación Luisa Hairabedian–. Un maverick, en inglés. Pero eso no significa que las cosas no me importen. Al contrario. Vivo intensamente la vida y lo que ocurre con la política y las garantías individuales.
Con la carga de cada cosa.
–Con la carga, con los cambios, con las novedades, con lo malo, con lo bueno... Yo en los años ‘60 era un dirigente estudiantil. Por supuesto que en 1968 fui un admirador del Mayo Francés y de las protestas en los Estados Unidos. Sé poco de la Argentina, de Uruguay y de Chile, pero lo suficiente para conocer que aquí, en esta región del mundo, los estudiantes tenían sus propias realidades y también miraban hacia París o hacia Berkeley. Sus realidades eran las de América latina. Las nuestras, las propias de Turquía. Y muchos estudiantes del mundo estaban envueltos en aquel clima de rebeldía, que en algunos países se combinaba con la lucha contra regímenes militares. Era el caso de ustedes, ¿no?
Sí. En 1968 gobernaba el general Juan Carlos Onganía, que había asumido en 1966, y esa dictadura terminaría el 25 de mayo de 1973.
–Al mismo tiempo, le cuento que crecí en una familia muy politizada. Mi padre era dirigente sindical. Se desempeñaba como secretario general del sindicato docente. Eso fue muy importante en mi socialización. Pertenecía a una familia de izquierda, y yo mismo terminé siendo un dirigente de la izquierda en la universidad. Era un marxista con formación incluida. Pero además tenga en cuenta que la tradición de izquierda se combinaba con una ideología secularista, laica, que venía de Mustafá Kemal Ataturk. Comprender el Islam, por ejemplo, era un problema para gente como mi padre. Y le diría, en general, que era un problema comprender la religión. La religión era vista apenas como una forma de fidelización de las masas, y a eso se oponía, entre los progresistas, una visión occidentalista. Recuerdo cuando mi hermano mayor fue a prisión. Un impacto para mí.
¿Por qué fue preso y por qué le impactó?
–¿Qué podía hacer en esa época? Participar en manifestaciones contra la guerra de Vietnam. Directo a la prisión. Una semana. Lo fui a visitar al cuartel de la policía donde estaba detenido. Yo tendría unos 14 o 15 años y fue un shock. Después, en uno de los golpes militares de esa época, que fue inestable en Turquía, mi padre también fue preso.
No por Vietnam.
–No, en su caso tenía un motivo propio: lo arrestaron por su actividad sindical. O sea que, ya ve: guerra de Vietnam, movimientos estudiantiles, rebeldía, un padre gremialista y docente... En 1973, Turquía vivió un período de mayor democracia y el movimiento estudiantil emergió otra vez. Algunos de los líderes tenían prestigio y habían sufrido mucho. Hubo casos de tortura y eso también fue otro impacto fuerte en mi vida. Así me convertí en líder del movimiento estudiantil de Ankara. Queríamos una educación más democrática con representación de los estudiantes.
En la Argentina, las dictaduras no respetaron la conquista, pero eso se logró con la Reforma Universitaria de 1918.
–Nosotros queríamos lo mismo. Era un plano doble, por supuesto. Buscábamos una educación más democrática y pensábamos que la democratización en general sería un primer escalón para llegar al socialismo. Fui director de Juventud Revolucionaria, una publicación que comenzamos a sacar. Y entonces empecé a transitar por experiencias nuevas, porque publicar ciertas cosas era peligroso en cualquier situación. Considere, por ejemplo, que, a comienzos de los años ‘70, Turquía copió una ley que había implantado Benito Mussolini en Italia. Prohibía hasta la sola mención de la existencia de la lucha de clases e incluso de la existencia de clases sociales.
Esas cosas raras no existían en Turquía.
–No. Querían convencer a la población de que se trataba de un país absolutamente homogéneo donde los ciudadanos eran perfectamente iguales. Y la propaganda comunista, o lo que fuese considerado propaganda comunista, como pensar diferente, se penaba con diez años de prisión. Todo era delito. Hablar de dominación era un crimen. Decir la palabra kurdo era un crimen.
¿Y cómo se nombraba un kurdo?
–Un turco de la zona montañosa. Más allá de ahí, castigo severo. Por supuesto, terminé arrestado. Fue en 1976. El fiscal sumó acusaciones y pidió 700 años de prisión.
Veo que no los cumplió.
–No. Me quitaron la libertad y me arruinaron la carrera que estudiaba en aquel momento. Yo quería un Master en Economía para seguir un posgrado en la London School of Economics. Era mi sueño. Por suerte el arresto fue tan arbitrario que el mío se convirtió en un caso famoso, a tal punto que Amnistía Internacional lo tomó como un emblema. Para ellos yo era prisionero de conciencia y así me empezaron a presentar ante el mundo en sus denuncias.
¿Amnistía Internacional logró liberarlo?
–No llegaron. A pesar de los 700 años que pidió el fiscal, me condenaron a ocho años, nueve meses y 20 días en la cárcel. Se lo digo así, con exactitud. Pero estuve tres años preso. Tal vez usted lo haya escuchado de presos políticos en la Argentina, pero quiero decirle que la cárcel fue mi segunda universidad. Era lo que pensaban entonces los dirigentes de izquierda. Si eras marxista, eras bueno. Si además te tocaba la cárcel, eras doblemente bueno. Estaba con otros estudiantes, con otros dirigentes políticos. Hablábamos mucho. Y un día, hablando, unos decidimos escaparnos.
¿Cómo se escaparon?
–Cavamos un pozo durante dos meses, con muchísimo cuidado de no hacer ruido ni dejar rastros de tierra, y al fin salimos del otro lado. Me habían conseguido un pasaporte falsificado. Logré cruzar Turquía, salir del país y llegar a Alemania. Me arrestaron. Tenía miedo de que me deportaran, porque sabía que la pena en una prisión turca sería aún mayor que antes, hasta que después de dos meses y medio en Munich me anunciaron que había llegado a verme un abogado. Otro prisionero me recomendó que en ese momento revelara mi verdadera identidad. Se la dije al abogado. Sonrió y me dijo: “Ya sé, Taner, pero quería comprobarlo. Tu papá está ahí afuera”. Claro, otra vez había contactado a Amnistía Internacional, que volvió a tomar mi caso. Todavía sigo en contacto con la gente de AI que conocí en esa época. No sabe qué agradecido estoy con ellos...
Usted es turco y es experto en genocidio armenio. En su relato me habló de los kurdos y la guerra de Vietnam, y hasta de la eliminación de las clases sociales por decreto, pero el exterminio de los armenios no apareció.
–Es que ni yo tenía idea real del tema en ese momento. En Turquía no habían quedado huellas. Ni Historia. Empecé a interesarme por el tema en 1988, en Hamburgo, en un instituto de investigación social. El director era hijo de un amigo de Heinrich Himmler, el jefe de las SS de Adolf Hitler. A ese amigo, Himmler le había dado la concesión del comercio de tabaco. Bueno, su hijo, el director del instituto, heredó el dinero de su padre y decidió que el mejor destino que podía darle era financiar investigaciones sobre lo que había ocurrido en Alemania. Empecé a estudiar la teoría de la tortura, que era uno de los temas del instituto. Mi objetivo, ya no en la Economía, volvía a ser convertirme en un investigador. Me interesé mucho en la Filosofía. Tomé cursos sobre Max Weber, sobre Hegel, sobre Kant, sobre Marx. Se me ocurrió que como tema de doctorado estudiaría la historia de la tortura en Turquía. A esa altura había dejado de ser un marxista. De cualquier manera, para mí Marx es tan respetable como Aristóteles. No habría pensamiento lógico sin ellos dos.
Disculpe, estuve en Alemania por primera vez en 1988. Creo que no fue un año cualquiera. Recuerdo que en muchas ciudades había memoriales o instalaciones por los 50 años de la Noche de Cristal, cuando los nazis atacaron a los judíos de Berlín.
–Efectivamente, ése fue un disparador muy importante de muchos estudios alemanes y se generó un clima de estímulo a proyectos como el mío. Al principio, como suele suceder, mi proyecto era enorme. Estudiaría el Imperio Otomano de fines del siglo XIX y los pogroms, con masacres de 8 o 10 mil personas. Haría una macroteoría de Auschwitz, de los gulags soviéticos, de la bomba atómica de Hiroshima. Mi objeto de estudio se acotó cuando puse la lupa sobre los juicios de Nuremberg contra los nazis. Descubrí que habían tomado elementos de los juicios de 1919-1922 realizados en Estambul para juzgar la matanza de los armenios. Ahí es cuando surge la noción de crimen contra la humanidad. Se realizaron 63 juicios con 16 sentencias a la pena de muerte, algunas de ellas en ausencia de los condenados. Hubo tres ahorcados. ¿Y por qué? Por haber participado en un asesinato masivo. A esa altura había conseguido documentos.
¿Actuaron tribunales civiles?
–No, militares. Con esos documentos extendí el propósito de mi investigación. Ya no abarcaría sólo el funcionamiento de los tribunales sino el genocidio.
¿Por qué, si la historia posterior buscaba la homogeneidad en la descripción de los hechos, se produjeron esos juicios?
–Porque entre 1919 y 1922 hubo una brecha en la continuidad que venía de antes y volvería ese último año. El propio Ataturk estuvo en un momento contra la matanza, que fue calificada de “acto vergonzoso”.
¿Cuál fue la razón por la que antes y después ese genocidio fue negado?
–Porque se trataba de alimentar la idea de una victoria nacional contra el poder imperialista. En 1923 se dejó la historia en cero. Y ahí comenzó todo. Una nación recién nacida que, como todo recién nacido, no tenía nada que recordar sino toda una vida por vivir. Claro, parecía una nación creada a partir de la nada.
¿Sigue siendo así?
–Desde 2002 hay un cambio en la elite turca. Un cierto conflicto de la nueva guardia con la vieja. No sabemos todavía qué profundidad alcanzará, pero de todos modos una fisura siempre es positiva en estos casos. Tenga en cuenta que la posición estatal se ve reforzada por la intervención militar turca en Chipre, en la década de 1970.
En aquel período de brecha que usted describió, también Turquía combatió contra los griegos y resultó victoriosa.
–Es que existe, por eso, una tradición de invencibilidad que fortalece las posiciones cerradas del Estado turco y les garantiza apoyo de clase media a los militares en distintos momentos de la historia. Hoy le puedo decir algo con toda certeza: ¿sabe cuál es la característica principal del genocidio armenio? Haberlo negado con tanta persistencia. Por eso la masacre de armenios incluyó la eliminación de grupos enteros de intelectuales. Eso logró que a los armenios les llevara 50 o 60 años volver a juntar fuerzas, energía y conocimiento para reconstruir su propio pasado. Primero hay que sobrevivir, después integrarse y comer, y recién en tercer lugar se puede reflexionar.
¿Puede explicar mejor el mecanismo estatal de negación?
–En Turquía es explícito. Está en la Constitución y es atribución del Consejo Nacional de Seguridad. Hay, además, un comité especial para luchar contra la idea del genocidio. Cuando digo Constitución, Consejo y comité, digo presupuesto y burocracia. Desde 1999 voy a Turquía todos los años a visitar a mi familia y a mantener contactos académicos. Y cada vez me convenzo más, sobre la base de nuevos documentos y de nuevas reflexiones, acerca de las peculiaridades de cada genocidio del siglo XX. En el genocidio armenio, lo más saliente fue la negación. En la Shoá cometida por el nazismo, la perfección del asesinato masivo. Y en Ruanda, la velocidad de la matanza.
sábado, 11 de septiembre de 2010
TURQUÍA 2010: negacionismo y Mundial
lo que Turquía trata de ocultar detrás del mundial de Basketball 2010
Turquía, sede del Campeonato Mundial de Basketball 2010, es un país construido sobre el aniquilamiento de sus minorías a principios del siglo XX, escondido tras una precaria fachada de anhelos europeos.
La política de terrorismo de estado sufrida por los ciudadanos armenios, griegos, y asirios, que tuvo su punto más cruento en el primer genocidio del siglo XX, se reitera un siglo después en cada ataque contra los kurdos, en la intolerancia con las minorías religiosas y la persecusión a los defensores de los Derechos Humanos.
En esta web podrás conocer la historia negra que esconden las cuatro ciudades donde se disputará el mundal, hoy vestidas de fiesta, y sin ningún rastro de quienes caminaron por sus calles durante tantos siglos.
Conocé la historia negra de las Sedes del Mundial de Basketball: Estambul, Esmirna, Kayseri y Ankara HACIENDO CLICK AQUI http://negacionismoymundial.tumblr.com/
Compartilo en Facebook AQUI.
--
ՀՅԴ Արմենիա Երիտասարդական Միութիւն
Unión Juventud Armenia | Filial Misak Torlakian
Montevideo, Uruguay
www.ujasur.org
Bailarines con togas y sandalias, predominio del azul helénico y mediterráneo, convivencia intercultural y un caballo de Troya. Todos estos elementos vimos en la pantalla de nuestros televisores, las personas que seguimos la inauguración del Mundial de Basketball de la FIBA 2010 en Turquía.
La cuestión es que, para quien hile un poco más fino, ninguno de esos elementos representados y transmitidos a todo el mundo vía satélite, son parte de la cultura o de la historia turca. Ni lo helénico, ni lo romano, y mucho menos lo troyano, donde, vale aclarar, el acontecimiento del caballo de madera y la caída del reino, ocurrió al menos dos mil años antes de cualquier presencia turca en la región.
Pero, entonces, ¿por qué se empeña Turquía en mostrarle al mundo, una vez más, una imagen falsa de su historia? ¿Será que están construyendo una historia que les quepa mejor a sus intereses políticos y económicos con Occidente? ¿Será posible que Turquía quiera sepultar en el olvido su pasado sangriento y con él, el de los pueblos que sufrieron incesantemente el filo de su espada?
Creemos que no podemos permitir que eso suceda. Por eso queremos arruinarles la fiestita mundialista y sacarles la careta a los perpetradores y sistemáticos negacionistas del Genocidio contra los armenios, en el que perdieron la vida más de un millón y medio de personas de ese origen, y de otros tantos crímenes contra la humanidad. Nos proponemos recorrer las diferentes sedes mundialistas donde se desarrollará el Mundial, y mostrar al público lo que Turquía no quiere que sepa.
Estambul, Ankara, Izmir y Kayseri son ciudades de la actual Turquía, en donde la población armenia, griega y de otras minorias, sufrió el impacto de la maquinaria genocida turca. En cada una de esas ciudades se cometieron algunos de los mas horrendos crimenes contra toda la humanidad y que hoy, décadas y décadas despues, Turquía niega sistemáticamente.
Conozcamos los hechos y saquémosle juntos la careta al genocida y negacionista Estado Turco.
JUSTICIA YA!
Turquía, sede del Campeonato Mundial de Basketball 2010, es un país construido sobre el aniquilamiento de sus minorías a principios del siglo XX, escondido tras una precaria fachada de anhelos europeos.
La política de terrorismo de estado sufrida por los ciudadanos armenios, griegos, y asirios, que tuvo su punto más cruento en el primer genocidio del siglo XX, se reitera un siglo después en cada ataque contra los kurdos, en la intolerancia con las minorías religiosas y la persecusión a los defensores de los Derechos Humanos.
En esta web podrás conocer la historia negra que esconden las cuatro ciudades donde se disputará el mundal, hoy vestidas de fiesta, y sin ningún rastro de quienes caminaron por sus calles durante tantos siglos.
Conocé la historia negra de las Sedes del Mundial de Basketball: Estambul, Esmirna, Kayseri y Ankara HACIENDO CLICK AQUI http://negacionismoymundial.tumblr.com/
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ՀՅԴ Արմենիա Երիտասարդական Միութիւն
Unión Juventud Armenia | Filial Misak Torlakian
Montevideo, Uruguay
www.ujasur.org
Bailarines con togas y sandalias, predominio del azul helénico y mediterráneo, convivencia intercultural y un caballo de Troya. Todos estos elementos vimos en la pantalla de nuestros televisores, las personas que seguimos la inauguración del Mundial de Basketball de la FIBA 2010 en Turquía.
La cuestión es que, para quien hile un poco más fino, ninguno de esos elementos representados y transmitidos a todo el mundo vía satélite, son parte de la cultura o de la historia turca. Ni lo helénico, ni lo romano, y mucho menos lo troyano, donde, vale aclarar, el acontecimiento del caballo de madera y la caída del reino, ocurrió al menos dos mil años antes de cualquier presencia turca en la región.
Pero, entonces, ¿por qué se empeña Turquía en mostrarle al mundo, una vez más, una imagen falsa de su historia? ¿Será que están construyendo una historia que les quepa mejor a sus intereses políticos y económicos con Occidente? ¿Será posible que Turquía quiera sepultar en el olvido su pasado sangriento y con él, el de los pueblos que sufrieron incesantemente el filo de su espada?
Creemos que no podemos permitir que eso suceda. Por eso queremos arruinarles la fiestita mundialista y sacarles la careta a los perpetradores y sistemáticos negacionistas del Genocidio contra los armenios, en el que perdieron la vida más de un millón y medio de personas de ese origen, y de otros tantos crímenes contra la humanidad. Nos proponemos recorrer las diferentes sedes mundialistas donde se desarrollará el Mundial, y mostrar al público lo que Turquía no quiere que sepa.
Estambul, Ankara, Izmir y Kayseri son ciudades de la actual Turquía, en donde la población armenia, griega y de otras minorias, sufrió el impacto de la maquinaria genocida turca. En cada una de esas ciudades se cometieron algunos de los mas horrendos crimenes contra toda la humanidad y que hoy, décadas y décadas despues, Turquía niega sistemáticamente.
Conozcamos los hechos y saquémosle juntos la careta al genocida y negacionista Estado Turco.
JUSTICIA YA!
sábado, 21 de agosto de 2010
sábado, 19 de junio de 2010
Fallido intento de la política negacionista de Turquía
Comunicado 31 de Mayo de 2010. El intento de instalar un busto en homenaje a Mustafá Kemal; en el marco de la visita oficial a la Argentina del Primer Ministro de Turquía Recep Tayyip Erdogan, provocó el fuerte el rechazo de la comunidad armenia local. Un busto de Kemal Ataturk, quien fuera continuador de las masacres de armenios, iniciadas en 1915 por el Imperio turco-otomano que tuvo el trágico saldo de más de 1.500.000 de victimas, y responsable de inaugurar la política de negación del Genocidio de los armenios a la que adhiere el Premier Erdogan, es una afrenta no solo contra la comunidad armenia sino también contra la sociedad argentina toda. Leer más
http://www.cna.org.ar/2010/05/31/fallido-intento-de-la-politica-negacionista-de-turquia/
http://www.cna.org.ar/2010/05/31/fallido-intento-de-la-politica-negacionista-de-turquia/
sábado, 5 de junio de 2010
Política exterior, otro papelón
La súbita suspensión de la visita del primer ministro turco por falta de coordinación interna daña la imagen del país
Martes 1 de junio de 2010 | Publicado en edición impresa
La Nación
La imagen del primer ministro turco, Tayip Erdogan, ha crecido significativamente en el escenario internacional en los últimos tiempos. Ocurre que, con el presidente del Brasil, Erdogan acaba de suscribir un controvertido convenio con Irán, con el objetivo -frustrado por las serias limitaciones e inconsistencias que el mismo contiene- de reencauzar el peligroso programa nuclear del irascible país del Golfo. Como respuesta, ese convenio recibió -sólo horas después de haber sido suscripto- el rechazo de China, los Estados Unidos y Rusia.
Nuestra Presidenta -después de haber encontrado a Erdogan en Brasil- pretendía traerlo en visita oficial a Buenos Aires. En conjunción con esa visita oficial, estaba previsto reinaugurar un monumento al héroe nacional turco, Mustafá Kemal Atatürk, ubicándolo en el parque Jorge Newbery, en Palermo. Atatürk, recordemos, es el padre del secularismo turco, con el que ciertamente no comulga Erdogan, un político islámico moderado.
De pronto, sorpresivamente, el primer ministro turco anunció que cancelaba su viaje a Buenos Aires. Esto sucedió como resultado de su enojo ante la noticia de que las autoridades de la ciudad no habían autorizado la ceremonia aludida en homenaje a Atatürk. La Cancillería emitió entonces un comunicado pretendiendo responsabilizar a Mauricio Macri por lo sucedido, de manera de salir (ella misma) de la línea de fuego.
Lo sucedido demuestra ciertamente que todo sirve para tratar de agredir a Mauricio Macri. Hasta la política exterior misma. Todo puede, lamentablemente, usarse como un arma política, aun cuando resulta evidente que la responsabilidad de coordinar correctamente la visita de Erdogan, de manera de asegurarse de que todo estaba en orden, recaía en el gobierno nacional, responsable del manejo de la política exterior que naturalmente debía haberse cerciorado de que las autorizaciones locales requeridas estaban otorgadas. Pero no fue así, según aclaró rápidamente el gobierno de la ciudad, que puntualizó que la autorización nunca se había conferido y que el jefe de la ciudad nunca había comprometido su presencia en el acto que insólitamente se estaba organizando desde la Cancillería sin el indispensable concurso de su gobierno.
Pareciera ser que -irresponsablemente- se pretendió generar -para la ciudad- una suerte de torpe hecho consumado que, de haber sucedido, hubiera agraviado a la importante comunidad armenia que reside en ella. Porque es obvio que las heridas del genocidio perpetrado por los turcos contra los armenios entre 1915 y 1923 están aún abiertas. Los turcos, por lo demás, jamás han asumido la responsabilidad por el genocidio, ni aceptado desentrañar debidamente toda la verdad histórica.
La responsabilidad por el nuevo papelón internacional de nuestro país, de alguna manera, alcanza asimismo al embajador turco en nuestro país, quien -debiendo conocer nuestro medio- no previó ni advirtió, como debía, que el gobierno de la ciudad no se iba a dejar llevar por delante fácilmente, ni se iba a prestar a participar en un acto que una de sus comunidades más dinámicas tomaría previsiblemente como un agravio gratuito.
Martes 1 de junio de 2010 | Publicado en edición impresa
La Nación
La imagen del primer ministro turco, Tayip Erdogan, ha crecido significativamente en el escenario internacional en los últimos tiempos. Ocurre que, con el presidente del Brasil, Erdogan acaba de suscribir un controvertido convenio con Irán, con el objetivo -frustrado por las serias limitaciones e inconsistencias que el mismo contiene- de reencauzar el peligroso programa nuclear del irascible país del Golfo. Como respuesta, ese convenio recibió -sólo horas después de haber sido suscripto- el rechazo de China, los Estados Unidos y Rusia.
Nuestra Presidenta -después de haber encontrado a Erdogan en Brasil- pretendía traerlo en visita oficial a Buenos Aires. En conjunción con esa visita oficial, estaba previsto reinaugurar un monumento al héroe nacional turco, Mustafá Kemal Atatürk, ubicándolo en el parque Jorge Newbery, en Palermo. Atatürk, recordemos, es el padre del secularismo turco, con el que ciertamente no comulga Erdogan, un político islámico moderado.
De pronto, sorpresivamente, el primer ministro turco anunció que cancelaba su viaje a Buenos Aires. Esto sucedió como resultado de su enojo ante la noticia de que las autoridades de la ciudad no habían autorizado la ceremonia aludida en homenaje a Atatürk. La Cancillería emitió entonces un comunicado pretendiendo responsabilizar a Mauricio Macri por lo sucedido, de manera de salir (ella misma) de la línea de fuego.
Lo sucedido demuestra ciertamente que todo sirve para tratar de agredir a Mauricio Macri. Hasta la política exterior misma. Todo puede, lamentablemente, usarse como un arma política, aun cuando resulta evidente que la responsabilidad de coordinar correctamente la visita de Erdogan, de manera de asegurarse de que todo estaba en orden, recaía en el gobierno nacional, responsable del manejo de la política exterior que naturalmente debía haberse cerciorado de que las autorizaciones locales requeridas estaban otorgadas. Pero no fue así, según aclaró rápidamente el gobierno de la ciudad, que puntualizó que la autorización nunca se había conferido y que el jefe de la ciudad nunca había comprometido su presencia en el acto que insólitamente se estaba organizando desde la Cancillería sin el indispensable concurso de su gobierno.
Pareciera ser que -irresponsablemente- se pretendió generar -para la ciudad- una suerte de torpe hecho consumado que, de haber sucedido, hubiera agraviado a la importante comunidad armenia que reside en ella. Porque es obvio que las heridas del genocidio perpetrado por los turcos contra los armenios entre 1915 y 1923 están aún abiertas. Los turcos, por lo demás, jamás han asumido la responsabilidad por el genocidio, ni aceptado desentrañar debidamente toda la verdad histórica.
La responsabilidad por el nuevo papelón internacional de nuestro país, de alguna manera, alcanza asimismo al embajador turco en nuestro país, quien -debiendo conocer nuestro medio- no previó ni advirtió, como debía, que el gobierno de la ciudad no se iba a dejar llevar por delante fácilmente, ni se iba a prestar a participar en un acto que una de sus comunidades más dinámicas tomaría previsiblemente como un agravio gratuito.
CANCELACIÓN DEL VIAJE DEL PRIMER MINISTRO TURCO A NUESTRO PAÍS
A LA OPINIÓN PÚBLICA
CON MOTIVO DE LA CANCELACIÓN DEL VIAJE DEL
PRIMER MINISTRO DE TURQUÍA A NUESTRO PAÍS Y
DE LA FRUSTRADA INAUGURACIÓN DEL BUSTO
DE MUSTAFÁ KEMAL EN EL ESPACIO PÚBLICO
DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES
Para este fin de semana estaba prevista la visita a nuestro país
del Premier turco, Recep Erdogán, enmarcada en las naturales
relaciones que unen a la Argentina con los distintos países del mundo,
con quienes desarrolla y profundiza la cooperación en aquellas áreas
que resulten beneficiosas para las partes, contribuyendo de esa forma
al establecimiento de lazos franternos entre los pueblos, a la estabilidad
y la paz internacional.
Pero en esta oportunidad, la visita de la máxima autoridad de
Turquía parecía tener como única finalidad su participación en el acto
de inauguración del busto del creador de la República de Turquía y
Primer Presidente, Mustafá Kemal «Atatürk», quien además de ello,
cuenta en su currículum con haber sido una de las principales figuras
políticas de dicho país durante las matanzas de principios del siglo XX
y del Genocidio de Armenios, planificado y perpetrado desde el Estado
del Imperio Otomano, por aquel entonces en manos del Partido de los
Jóvenes Turcos, del cual era integrante.
Mustafá Kemal, cuando llegó al poder, puso en práctica la política
de «turquificar» el territorio de la naciente república, lo que significó un
plan sistemático de asimilación forzosa de las minorías que la habitaban,
entre ellas las armenia, árabe, griega, asiria y kurda.
El emplazamiento de un busto -en nuestro país- a una
personalidad de estas características entraría en colisión directa con la
ejemplar política en derechos humanos sostenida desde el Poder
Ejecutivo Nacional, transformándose en una afrenta para todas y todos
los ciudadanos argentinos que hemos decidido mirar nuestro pasado
de frente, sin ocultamientos ni negacionismos, y castigando a quienes
han tenido distintos grados de participación en los crímenes de lesa
humanidad.
El Premier turco, más allá de la figura personal que pretende
construir y del rol que quiere jugar a nivel internacional, es el referente
político de un país que tiene como aliados principales a los Estados Unidos e Israel, que mantiene sometida a la minoría kurda y que tiene
una ley que castiga con la cárcel a quienes denominen como genocidio
las matanzas de armenios, entre otras leyes discriminatorias. Erdogán
es, además, pilar de la campaña negacionista turca con respecto al
genocidio de armenios, hecho este que quedó plasmado al suspender
su visita a nuestro país, priorizando la inauguración del busto de
Mustafá Kemal a la firma de más de una decena de tratados bilaterales
de cooperación e intercambio comercial.
Nosotros, argentinos descendientes de armenios, manifestamos
nuestra satisfacción ante la decisión adoptada por el Ministro de
Ambiente y Espacio Público de la Ciudad, Diego Santilli, de poner freno
al vergonzoso acto de «inauguración» del busto del genocida Mustafá
Kemal. También, por la decidida actitud asumida por el Ministerio de
Derechos Humanos de la Nación, en la persona del Jefe de Gabinete,
Luis Alén, y de todos aquellos dirigentes políticos, partidarios y de
organizaciones de derechos humanos y sociales, que no dudaron ni
un instante en solidarizarse de manera activa con nuestro reclamo,
sumando sus voces para impedir que como sociedad tegamos que
cargar con la vergüenza de haber permitido el emplazamiento del busto
de un genocida en nuestro país.
CON MOTIVO DE LA CANCELACIÓN DEL VIAJE DEL
PRIMER MINISTRO DE TURQUÍA A NUESTRO PAÍS Y
DE LA FRUSTRADA INAUGURACIÓN DEL BUSTO
DE MUSTAFÁ KEMAL EN EL ESPACIO PÚBLICO
DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES
Para este fin de semana estaba prevista la visita a nuestro país
del Premier turco, Recep Erdogán, enmarcada en las naturales
relaciones que unen a la Argentina con los distintos países del mundo,
con quienes desarrolla y profundiza la cooperación en aquellas áreas
que resulten beneficiosas para las partes, contribuyendo de esa forma
al establecimiento de lazos franternos entre los pueblos, a la estabilidad
y la paz internacional.
Pero en esta oportunidad, la visita de la máxima autoridad de
Turquía parecía tener como única finalidad su participación en el acto
de inauguración del busto del creador de la República de Turquía y
Primer Presidente, Mustafá Kemal «Atatürk», quien además de ello,
cuenta en su currículum con haber sido una de las principales figuras
políticas de dicho país durante las matanzas de principios del siglo XX
y del Genocidio de Armenios, planificado y perpetrado desde el Estado
del Imperio Otomano, por aquel entonces en manos del Partido de los
Jóvenes Turcos, del cual era integrante.
Mustafá Kemal, cuando llegó al poder, puso en práctica la política
de «turquificar» el territorio de la naciente república, lo que significó un
plan sistemático de asimilación forzosa de las minorías que la habitaban,
entre ellas las armenia, árabe, griega, asiria y kurda.
El emplazamiento de un busto -en nuestro país- a una
personalidad de estas características entraría en colisión directa con la
ejemplar política en derechos humanos sostenida desde el Poder
Ejecutivo Nacional, transformándose en una afrenta para todas y todos
los ciudadanos argentinos que hemos decidido mirar nuestro pasado
de frente, sin ocultamientos ni negacionismos, y castigando a quienes
han tenido distintos grados de participación en los crímenes de lesa
humanidad.
El Premier turco, más allá de la figura personal que pretende
construir y del rol que quiere jugar a nivel internacional, es el referente
político de un país que tiene como aliados principales a los Estados Unidos e Israel, que mantiene sometida a la minoría kurda y que tiene
una ley que castiga con la cárcel a quienes denominen como genocidio
las matanzas de armenios, entre otras leyes discriminatorias. Erdogán
es, además, pilar de la campaña negacionista turca con respecto al
genocidio de armenios, hecho este que quedó plasmado al suspender
su visita a nuestro país, priorizando la inauguración del busto de
Mustafá Kemal a la firma de más de una decena de tratados bilaterales
de cooperación e intercambio comercial.
Nosotros, argentinos descendientes de armenios, manifestamos
nuestra satisfacción ante la decisión adoptada por el Ministro de
Ambiente y Espacio Público de la Ciudad, Diego Santilli, de poner freno
al vergonzoso acto de «inauguración» del busto del genocida Mustafá
Kemal. También, por la decidida actitud asumida por el Ministerio de
Derechos Humanos de la Nación, en la persona del Jefe de Gabinete,
Luis Alén, y de todos aquellos dirigentes políticos, partidarios y de
organizaciones de derechos humanos y sociales, que no dudaron ni
un instante en solidarizarse de manera activa con nuestro reclamo,
sumando sus voces para impedir que como sociedad tegamos que
cargar con la vergüenza de haber permitido el emplazamiento del busto
de un genocida en nuestro país.
El primer ministro de Turquía anunció la suspensión de su visita oficial a la Argentina
El primer ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan suspendió la visita a la Argentina porque la Ciudad de Buenos Aires dio marcha atrás en una autorización que había otorgado para poner una estatua en Figueroa Alcorta y Sarmiento.
"El permiso se había otorgado hace un tiempo y ayer quitaron la autorización, nos enteramos junto al canciller de ese país en Brasil, donde participábamos juntos del encuentro con Lula Da Silva", confirmó a Infobae.com el ministro de Relaciones Exteriores de la Argentina, Jorge Taiana.
Si bien el ministro dijo desconocer los motivos que llevaron al gobierno de Mauricio Macri a tomar esta decisión, fuentes de la comunidad turca en la Argentina aseguran que "fue el reclamo del pueblo armenio el que seguro los motivó a cambiar de parecer"...
[Leer la noticia completa y cobertura de la prensa internacional en www.ujasur.org]
--
ՀՅԴ Արմենիա Երիտասարդական Միութիւն
Unión Juventud Armenia de la FRA
www.ujasur.org
"El permiso se había otorgado hace un tiempo y ayer quitaron la autorización, nos enteramos junto al canciller de ese país en Brasil, donde participábamos juntos del encuentro con Lula Da Silva", confirmó a Infobae.com el ministro de Relaciones Exteriores de la Argentina, Jorge Taiana.
Si bien el ministro dijo desconocer los motivos que llevaron al gobierno de Mauricio Macri a tomar esta decisión, fuentes de la comunidad turca en la Argentina aseguran que "fue el reclamo del pueblo armenio el que seguro los motivó a cambiar de parecer"...
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--
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Unión Juventud Armenia de la FRA
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viernes, 28 de mayo de 2010
ALERTA: El negacionismo golpea las puertas//Primer Ministro
¿Quién es Recep Tayyip Erdogan ?
El Primer Ministro de la República de Turquía ha sido el principal vocero del negacionismo turco del Genocidio Armenio, responsable de una política interior de violación de los Derechos Humanos y restricción de las libertades, y de una política exterior agresiva basada en amenazas y chantajes a la comunidad internacional.
Antecedentes
► Es el prinicipal portavoz del negacionismo del Genocidio Armenio de 1915-23 cometido por el Imperio Otomano y continuado por la República de Turquía.
Erdogan prohibió por decreto la utilización de la palabra "supuesto" al referirse al Genocidio Armenio, por lo que en Turquía no se puede hablar ni siquiera de "supuesto Genocidio", debiéndo utilizar la frase "alegatos armenios sobre los acontecimientos de 1915" (Decreto confidencial (2007/18), del 3/7/07).
Una vez establecida la prohibiciòn al interior de su país, se ha dedicado a criticar y presionar a todos quienes se han pronunciado sobre la existencia del Genocidio Armenio, incluso al presidente Barack Obama.
"Ahora voy a decirte una cosa. No hubo genocidio ahí. Lo que tuvo lugar fue denominado deportación. Porque era un momento difícil, era el tiempo de la guerra, en 1915". (National Press Club, 11/5/07)
"No se puede hablar de Genocidio Armenio" (Der Spiegel, 27/3/09).
► Amenazó con expulsar a los armenios que viven en Turquía si continúa la lucha por el reconocimiento del Genocidio.
Erdogan amenazó a la comunidad internacional y a la Diáspora Armenia con "considerar la cuestión de la deportación" de armenios, lo que hace referencia directa al eufemismo turco para referirse al Genocidio de 1915. Al mismo tiempo, mintió al informar que "100 mil" armenios son ilegales en Turquía, ya que según todos los estudios existentes, su número sería diez veces menor! [ver estudio]
"Nos dirigimos a la diáspora armenia y a aquellos países que respaldan a la diáspora: en Turquía hay armenios que son ciudadanos y otros que viven de forma ilegal en nuestro país. Hasta ahora no hemos considerado la cuestión de la deportación, pero si la diáspora sigue presionando podríamos hacerlo".(Der Spiegel, 27/3/09).
"En mi país hay 170 mil armenios. Setenta mil de ellos son ciudadanos. Toleramos a 100 mil más. Así que, ¿qué voy a hacer mañana? De ser necesario voy a decir a los 100 mil: de acuerdo, es hora de volver a su país. ¿Por qué? No son mis ciudadanos. No estoy obligado a tenerlos en mi país". (declaración en Inglaterra al servicio en turco de la BBC, 17/3/09).
► Erdogan apoya a quienes cometen genocidio en Darfur.
El primer ministro turco negó la existencia del genocidio que está cometiendo el gobierno de Sudán en Darfur, y acogió en Turquía al presidente Omar al-Bashir tras ser requerido por la Corte Penal Internacional por crimen de Genocidio en Darfur.
La alianza entre ambos países incluye:
venta de armamento letal directamente de Turquía a Sudán (en momentos en que el gobierno apoya las brigadas irregulares que están exterminando a la población civil de la región de Darfur)
apoyo diplomático turco a los esfuerzos negacionistas del gobierno de Sudán.
utilización del sitio de Turquía en el Consejo de Seguridad de la ONU para bloquear los esfuerzos anti-genocidio.
comparten el mismo discurso negacionista basado en tres conceptos: "nuestra cultura no admite el genocidio", "las víctimas eran rebeldes", "se trata de una deportación/guerra, no genocidio". [Ver el paralelismo entre las declaraciones negacionistas de Erdogan respecto del Genocidio Armenio, y del presidente Al Bashir sobre el Genocidio en Darfur]
► Escándalo en la Cumbre de Davos
En el pasado World Economic Forum en Davos, Erdogan abandonó a los gritos un debate sobre la paz en Medio Oriente, junto al presidente de Israel, Simon Peres, el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, y el secretario general de la Liga Árabe, Amr Musa, en una notoria falta de respeto por el auditorio abarrotado que constituyó un verdader escándalo internacional.
Tras el desplante, Erdogan concentró su furia contra el moderador americano David Ignatius, periodista del Washington Post, a quien criticó duramente en la prensa. Según diarios turcos, el responsable del escándalo fue Ignatius, por ser de origen armenio, y por haberse declarado a favor de las presiones ejercidas por el Congreso americano sobre Turquía para obligarlo a reconocer el Genocidio Armenio.
► Doble discurso y contradicciones
Erdogan ha sido el abanderado del bloqueo de Turquía hacia Armenia, ha pesar de ser un ferviente detractor del bloqueo israelí a la Franja de Gaza.
Erdogan ha exigido en numerosas ocasiones que Armenia se retire de Nagorno Karabagh, y simultáneamente defiende la ocupación militar turca de la porción septentrional de la isla de Chipre (desde 1974), "para proteger a la población turca de la isla".
Erdogan ha condenado como genocidio los ataques contra los uigures musulmanes en China, mientras profesa un férreo negacionismo del Genocidio Armenio y el Genocidio en Darfur.
FRENTE A LA VISITA DE ERDOGAN A ARGENTINA CONVOCAMOS A TODOS A ESTAR LISTOS PARA MOVILIZARSE!
Re envía este mail a todos tus contactos.
Unión Juventud Armenia
[toda la info en www.ujasur.org]
El Primer Ministro de la República de Turquía ha sido el principal vocero del negacionismo turco del Genocidio Armenio, responsable de una política interior de violación de los Derechos Humanos y restricción de las libertades, y de una política exterior agresiva basada en amenazas y chantajes a la comunidad internacional.
Antecedentes
► Es el prinicipal portavoz del negacionismo del Genocidio Armenio de 1915-23 cometido por el Imperio Otomano y continuado por la República de Turquía.
Erdogan prohibió por decreto la utilización de la palabra "supuesto" al referirse al Genocidio Armenio, por lo que en Turquía no se puede hablar ni siquiera de "supuesto Genocidio", debiéndo utilizar la frase "alegatos armenios sobre los acontecimientos de 1915" (Decreto confidencial (2007/18), del 3/7/07).
Una vez establecida la prohibiciòn al interior de su país, se ha dedicado a criticar y presionar a todos quienes se han pronunciado sobre la existencia del Genocidio Armenio, incluso al presidente Barack Obama.
"Ahora voy a decirte una cosa. No hubo genocidio ahí. Lo que tuvo lugar fue denominado deportación. Porque era un momento difícil, era el tiempo de la guerra, en 1915". (National Press Club, 11/5/07)
"No se puede hablar de Genocidio Armenio" (Der Spiegel, 27/3/09).
► Amenazó con expulsar a los armenios que viven en Turquía si continúa la lucha por el reconocimiento del Genocidio.
Erdogan amenazó a la comunidad internacional y a la Diáspora Armenia con "considerar la cuestión de la deportación" de armenios, lo que hace referencia directa al eufemismo turco para referirse al Genocidio de 1915. Al mismo tiempo, mintió al informar que "100 mil" armenios son ilegales en Turquía, ya que según todos los estudios existentes, su número sería diez veces menor! [ver estudio]
"Nos dirigimos a la diáspora armenia y a aquellos países que respaldan a la diáspora: en Turquía hay armenios que son ciudadanos y otros que viven de forma ilegal en nuestro país. Hasta ahora no hemos considerado la cuestión de la deportación, pero si la diáspora sigue presionando podríamos hacerlo".(Der Spiegel, 27/3/09).
"En mi país hay 170 mil armenios. Setenta mil de ellos son ciudadanos. Toleramos a 100 mil más. Así que, ¿qué voy a hacer mañana? De ser necesario voy a decir a los 100 mil: de acuerdo, es hora de volver a su país. ¿Por qué? No son mis ciudadanos. No estoy obligado a tenerlos en mi país". (declaración en Inglaterra al servicio en turco de la BBC, 17/3/09).
► Erdogan apoya a quienes cometen genocidio en Darfur.
El primer ministro turco negó la existencia del genocidio que está cometiendo el gobierno de Sudán en Darfur, y acogió en Turquía al presidente Omar al-Bashir tras ser requerido por la Corte Penal Internacional por crimen de Genocidio en Darfur.
La alianza entre ambos países incluye:
venta de armamento letal directamente de Turquía a Sudán (en momentos en que el gobierno apoya las brigadas irregulares que están exterminando a la población civil de la región de Darfur)
apoyo diplomático turco a los esfuerzos negacionistas del gobierno de Sudán.
utilización del sitio de Turquía en el Consejo de Seguridad de la ONU para bloquear los esfuerzos anti-genocidio.
comparten el mismo discurso negacionista basado en tres conceptos: "nuestra cultura no admite el genocidio", "las víctimas eran rebeldes", "se trata de una deportación/guerra, no genocidio". [Ver el paralelismo entre las declaraciones negacionistas de Erdogan respecto del Genocidio Armenio, y del presidente Al Bashir sobre el Genocidio en Darfur]
► Escándalo en la Cumbre de Davos
En el pasado World Economic Forum en Davos, Erdogan abandonó a los gritos un debate sobre la paz en Medio Oriente, junto al presidente de Israel, Simon Peres, el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, y el secretario general de la Liga Árabe, Amr Musa, en una notoria falta de respeto por el auditorio abarrotado que constituyó un verdader escándalo internacional.
Tras el desplante, Erdogan concentró su furia contra el moderador americano David Ignatius, periodista del Washington Post, a quien criticó duramente en la prensa. Según diarios turcos, el responsable del escándalo fue Ignatius, por ser de origen armenio, y por haberse declarado a favor de las presiones ejercidas por el Congreso americano sobre Turquía para obligarlo a reconocer el Genocidio Armenio.
► Doble discurso y contradicciones
Erdogan ha sido el abanderado del bloqueo de Turquía hacia Armenia, ha pesar de ser un ferviente detractor del bloqueo israelí a la Franja de Gaza.
Erdogan ha exigido en numerosas ocasiones que Armenia se retire de Nagorno Karabagh, y simultáneamente defiende la ocupación militar turca de la porción septentrional de la isla de Chipre (desde 1974), "para proteger a la población turca de la isla".
Erdogan ha condenado como genocidio los ataques contra los uigures musulmanes en China, mientras profesa un férreo negacionismo del Genocidio Armenio y el Genocidio en Darfur.
FRENTE A LA VISITA DE ERDOGAN A ARGENTINA CONVOCAMOS A TODOS A ESTAR LISTOS PARA MOVILIZARSE!
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