GRUNK- Audición Armenia de Mar del Plata

FM Ciudad- 99.1 Domingos 11 a 13 horas www.991fmciudad.com.ar






























































































































sábado, 14 de mayo de 2011

LO PERDIDO, PERDIDO

Audición radial INTEGRACION ARMENIA

Director Dr. Oscar Lomlomdjian

Reflexión escrita y leída por Rupén Berberian (Raymond)

Sábado 7 de Mayo 2011

De 13 a 14 horas

AM 680 Radio Magna

e.mail: interarmenia@hotmail.com

Nos han echado de nuestros terruños, nos han masacrado y debe haber más que un motivo para tanto ensañamiento. No se me ocurre pensar que éramos lo más malo que había en el Imperio, caso contrario no habríamos sido la mano derecha de los Sultanes otomanos. Debe haber existido un espíritu maligno que inspirara a que se perpetrara un genocidio, nada menos que contra la mano derecha de Turquía. ¿Cómo es que los turcos prescindieron tan pronto de los armenios y quienes fueron sus reemplazantes inmediatos…? ¿Cómo es que Turquía se mantiene en una postura casi imperturbable luego de haber perpetrado nada menos que un Genocidio? Y nosotros, los armenios de la diáspora, ¿por qué, luego de tanto tiempo transcurrido no hemos logrado conmover al mundo con nuestro extranjerismo? ¿En qué seguimos soñando para que Turquía esté menospreciándonos con su negacionismo? ¿En qué razón se basa, con qué se justifica, sobre cuáles parámetros se apoya?, parámetros que nos vendría bien a nosotros. ¿Es acaso suficiente y reconfortante recordar a nuestros mártires cada 24 de Abril y desfilar pacíficamente, rodeando las cedes de las Embajadas Turcas en el mundo con pancartas; rezar, cantar y bailar Kachari en las plazas y luego cada uno a su casa con la conciencia tranquila del deber cumplido?

No sé por qué, pero se me hace que de ese modo jamás habremos de resolver nuestro problema. Nuestro objetivo es recuperar la oveja perdida y con ella planear el regreso a casa. El hecho de resistir al extranjerismo ya nos está causando un hábito, el mullido sofá de pana colorada que nos hemos sabido ganar nos está enviciando. Sin percatarlo, le estamos brindando nuestra sangre al mundo a cambio de agradecimiento. Estamos siendo absorbidos por un bienestar que está trazando nuestra desaparición como diáspora. La diáspora en cuestión no es una patria en el exilio hecha de mil lenguajes y razonamientos dispares. Es una tregua indefinida; una larga espera sin horizontes claros.

Vuelvo a insistir: bailar, cantar, elaborar buena comida, asistir a misa como buenos cristianos y reunirse en los Madagh, no se llega a nada. Es simplemente un subsistir en la nada. Con suerte, dentro de un tiempo sin tiempo habrá una tumba colectiva con un gentil epitafio en letras de oro que diga: “Aquí estuvieron y fueron desapareciendo los armenios, hijo y nietos de los sobrevivientes del genocidio perpetrado por el Estado turco en 1915 a 1923”

Deberíamos aprender de nuestras fallas y de nuestros innumerables errores y también de nuestros enemigos; no imitarlos, sino encontrar el antídoto que nos permita resistir el exilio e ir aprendiendo a diagnosticar el accionar del cerebro de nuestros enemigos. Lo hemos sabido hacer en el pasado. Mas hoy deberíamos usar todas las artimañas, la astucia de zorro, la mayor hipocresía política y la diplomacia de ajedrez, los enemigos deben creer saber lo que pensamos, mas no aquello que pensamos.

Ante todo, no confundir turcos con el Islam, ni el Islam con los turcos. Nuestros enemigos fueron y son turcos disfrazados de musulmanes. Si cada uno de nosotros envuelto en su ideología partidaria tira para un costado estará desperdiciando el esfuerzo de otro hermano y con ello le estará cediendo terreno al enemigo. Pero si entre todos dejamos nuestro orgullo en cuarentena y sepamos agruparnos bajo una causa común; tal como idear, a largo plazo, el regreso a casa, seremos nosotros quienes creceremos.

Los logros obtenidos en esos noventa y seis años de extranjerismo son tan escasos que no vale la pena mencionar. Es tal vez por ello, cada golondrina que cruza nuestro cielo, nos hace perder la cabeza con que se asoma la primavera.

Digo yo… ¿Si diéramos vuelta la página, nos expusiéramos a la ruleta rusa y nos convirtiéramos todos en carne de cañón, qué más perderíamos más allá de lo perdido?

Nuestra verdadera encrucijada es no saber qué hacer con Armenia Libre e Independiente y desconocer, qué es Ella capaz de hacer por nosotros. Mientras tanto, el tiempo corre y la cruz pesa.

5/Mayo/2011

Cordialmente.

www.arteraymond.com.ar

raymond_berberian@yahoo.com.ar

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